¿Y si realmente no podías con más?
Muchas de las recomendaciones sobre crianza parten de una realidad que casi nadie está viviendo: una mamá descansada, regulada, con apoyo, tiempo y capacidad emocional disponible. Pero ¿qué pasa cuando sabes lo que “deberías” hacer y aun así no puedes? Quizás no necesitas más culpa. Quizás necesitas reconocer que tu cuerpo, tu mente y tu sistema nervioso también tienen límites.